Canadá enfrenta un recrudecimiento de la temporada de incendios forestales con 209 siniestros fuera de control, una situación que ha obligado a reforzar las labores de emergencia y ha provocado que enormes columnas de humo se desplacen hacia Estados Unidos, afectando la calidad del aire en varias de sus principales ciudades.
De acuerdo con el Centro Interinstitucional Canadiense de Incendios Forestales, actualmente permanecen activos 893 incendios en todo el país, de los cuales casi una cuarta parte continúa sin ser contenida. La provincia de Ontario concentra la mayor emergencia, lo que llevó a las autoridades locales a solicitar apoyo adicional del gobierno federal para enfrentar el avance de las llamas.
El impacto ya se extiende más allá de las fronteras canadienses. Los fuertes vientos han transportado el humo hacia el noreste de Estados Unidos, donde ciudades como Chicago, Detroit, Washington y Nueva York registraron un marcado deterioro en la calidad del aire. Las autoridades sanitarias recomendaron a la población limitar las actividades al aire libre, especialmente en el caso de menores de edad, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
En lo que va del año, el fuego ha consumido cerca de 2.8 millones de hectáreas de vegetación, una cifra que prácticamente se duplicó en una semana. Aunque la temporada aún se mantiene por debajo de los niveles récord registrados en años anteriores, el rápido crecimiento de los incendios mantiene en alerta a los equipos de emergencia. Mientras continúan las evacuaciones preventivas en comunidades de Ontario, los pronósticos meteorológicos serán determinantes para contener una crisis que amenaza con prolongarse durante las próximas semanas.