Debido a las secuelas de la pandemia de covid-19 y el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, en Corea del Sur y Japón se vieron crecer los precios después de años de bajas alzas, en Estados Unidos y Europa se alcanzaron cifras que no se veían desde hace más de 40 años.
Pero hay varias naciones que, antes de la pandemia, ya enfrentaban tanto una alta inflación como una crisis económica que hizo disparar los precios de sus canastas básicas.
En 2023 se espera una baja en la inflación mundial tras las políticas implementadas por los bancos centrales, estas naciones la tendrán más difícil para controlar las subidas en alimentos, transportes y otros servicios.
Entre los países que tienen una alta inflación desde el 2022 está Venezuela en donde tras abandonar de facto el bólivar para depender principalmente de los dólares estadunidenses para las transacciones cotidianas, hay cotización de la moneda venezolana, ésta ha queadado relegada ante la aceptación oficial del gobierno a los dólares y la llegada de remesas por parte de los migrantes que huyeron del país.
El país sudamericano roza el 100% de inflación, esto tras darse a conocer el último dato de diciembre de 2022, llegando a 94.8%
También, en Sri Lanka lleva sumido en una severa crisis económica que lo ha puesto a tener actualmente la segunda inflación más alta del mundo, con 285% en diciembre. Este país, que se hizo famoso por tener la moneda más devaluada de las últimas décadas —como el billete de 10 billones de dólares— la había reducido a inicios de la década del 2010 tras la adopción de monedas extranjeras y desaparecer el dólar zimbabuense.
Un año después del golpe militar en Sudán, la economía se ha desplomado. Aunque la inflación ya ronda por el 102% desde octubre pasado, el país enfrenta una escasez de productos debido al corte de la ayuda internacional, aumento de impuestos y ajustes en la política macroeconómica.
Finalmente, quien también la ha pasado mal es Líbano, con una crisis que no cierra, ya que el país de Medio Oriente ya enfrentaba una severa crisis económica previo a la pandemia de covid-19 y la explosión del Puerto de Beirut en 2020, y no ha podido resolver tanto su crisis política como económica, registró una inflación de 189.4%, siendo la tercera más alta a nivel mundial.