El presidente Donald Trump anunció que el gobierno federal asumirá el control de la seguridad en Washington D.C. y desplegará a la Guardia Nacional para enfrentar la delincuencia que, según él, ha convertido a la capital en un lugar peligroso y dominado por pandillas. En conferencia de prensa, Trump calificó la medida como el “Día de la Liberación” para la ciudad y advirtió que, si es necesario, se podría recurrir a la intervención militar para restablecer el orden.
A pesar de estas declaraciones, las estadísticas oficiales muestran una reducción en los delitos violentos en Washington, lo que contrasta con la narrativa del presidente y de sectores republicanos que critican al gobierno demócrata local por su gestión en materia de seguridad y atención a personas sin hogar. Trump comparó la capital estadounidense con ciudades consideradas peligrosas a nivel mundial, como Bagdad y Ciudad de México, buscando destacar la gravedad que atribuye a la situación.
Esta acción forma parte de una política más amplia impulsada por Trump, que ya ha implementado medidas similares en otras regiones, como el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles para controlar protestas contra redadas migratorias. Además, el mandatario ha manifestado su intención de replicar este tipo de intervención en otras grandes ciudades estadounidenses, como Nueva York y Chicago, en un contexto donde Washington D.C., por su condición de distrito federal, está bajo la supervisión directa del Congreso.