Por Kenia Hernández

"Longevidad activa", infraestructura, hábitos y políticas públicas para una población en envejecimiento

En SLP, la longevidad activa busca un envejecimiento saludable con inclusión y calidad de vida.

México atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Los expertos en salud señalan que actualmente, el 13 por ciento de la población mexicana —aproximadamente 17 millones de personas— son adultos mayores de 60 años. Lo que en San Luis Potosí, representa a 350 mil habitantes -es decir, el 12.8 por ciento del total estatal-, con una esperanza de vida promedio de 75 años.

"Estamos viviendo un envejecimiento demográfico importante", advirtió Marco Ignacio González Rubio, representante legal de la Asociación de Profesionistas Especializados en la Atención al Adulto Mayor (APESAAM). "Los países latinoamericanos somos los que más sufrimos un decrecimiento acelerado", añadió.

En esa forma, separó que no todos los envejecimientos son iguales, en total, existen tres tipos: normal, patológico y exitoso. Y subrayó que este proceso comienza décadas antes, cuando el estilo de vida determinan incluso los padecimientos a futuro.

Debido a ellos, González Rubio determinó que las enfermedades más comunes incluyen diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares o afecciones pulmonares, siendo estas últimas también de las principales causas de muerte. Y para revertir esta tendencia, destacó que se promueve el concepto de longevidad activa, una forma de envejecimiento saludable en la que intervienen decisiones personales, pero también de políticas públicas relacionadas con la educación y el espacio.

"Nos falta mucho camino por recorrer para tener una vejez digna", reconoció González Rubio.

En cuanto a la infraestructura urbana, el especialista advirtió que los entornos actuales no están pensados para adultos mayores. “Necesitamos hacer una ciudad inclusiva, que quiere decir tener las herramientas y la infraestructura necesaria para la movilidad”, dijo. Uno de los obstáculos más comunes, señaló, son los puentes peatonales que, lejos de ayudar, aíslan al adulto mayor al no ser accesibles.

Si bien existen esfuerzos desde la iniciativa privada —como clubes de adultos mayores que ofrecen actividades lúdicas, talleres y eventos—, González Rubio cree que aún hay mucho por hacer desde los gobiernos. El reto, entonces, no solo está en vivir más años, sino en asegurar que esos años se vivan con calidad, inclusión y dignidad.