Los comerciantes del primer cuadro de la Ciudad de México alzaron la voz tras los disturbios ocurridos durante la marcha del 2 de octubre, cuando grupos de encapuchados intentaron incendiar negocios, forzar cortinas metálicas e ingresar a locales para saquearlos. Aunque reconocen el derecho a la protesta, señalan que la violencia desatada en torno a la movilización quedó sin un control efectivo de las autoridades.
Propietarios de farmacias, restaurantes, hoteles y tiendas departamentales aseguraron que, pese a aplicar medidas de prevención como adelantar el cierre o colocar vallas y tapiales, los daños materiales persisten y resultan incosteables, pues los seguros no contemplan actos de vandalismo. Aseguran que esta situación los deja en completa vulnerabilidad y exigen que el gobierno capitalino asuma la responsabilidad por las pérdidas.
El cierre anticipado de calles en el Centro Histórico también ha profundizado el malestar. Locatarios recordaron que desde la peatonalización del Zócalo en enero de 2024, los cortes de circulación son frecuentes y, en muchos casos, sin notificación ni justificación, lo que impacta de forma negativa en las ventas diarias y la afluencia de clientes.
Durante la jornada, establecimientos sobre Madero, Juárez y 5 de Mayo reforzaron entradas, retiraron letreros o cubrieron fachadas con madera y cartón. Las tiendas departamentales bajaron sus cortinas antes de las 17:30 horas, mientras que pequeños comercios denunciaron que el ambiente de incertidumbre y los saqueos ponen en riesgo no solo sus ingresos, sino también la permanencia de sus negocios en una de las zonas más emblemáticas de la capital.