La industria mexicana de camiones pesados enfrenta un nuevo desafío tras el anuncio de un arancel del 25% por parte de Estados Unidos. Sin embargo, autoridades y representantes del sector descartaron que la medida provoque el cierre de plantas o despidos masivos, al destacar la fortaleza logística y la competitividad del país.
El subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas, indicó que aún no se ha publicado la versión oficial del decreto firmado por el presidente Donald Trump, pero adelantó que el gravamen podría aplicarse solo a las partes con bajo contenido estadounidense, siguiendo esquemas previos implementados en el sector automotriz.
Durante la Convención Nacional 2025 de la Canacar, Llerenas recordó que, cuando se impusieron aranceles similares a los automóviles, las empresas no abandonaron México, aunque sí realizaron ajustes en sus procesos productivos y cadenas de suministro para cumplir con las reglas del T-MEC.
Por su parte, Alejandro Malagón, presidente de la Concamin, explicó que los camiones ensamblados en México ya cumplen con cerca del 60% de la regla de origen del tratado, lo que reduciría el impacto real del arancel a alrededor del 12%.
En tanto, Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la ANPACT, precisó que los vehículos pesados fabricados en México incorporan aproximadamente un 50% de contenido estadounidense y un 14% nacional, alcanzando un 64% dentro de los márgenes del T-MEC. Aun así, admitió que algunos componentes siguen llegando de regiones como China, Europa y Sudamérica.
De enero a agosto de 2025, las exportaciones mexicanas de camiones registraron una caída del 25.8%, lo que refleja un entorno internacional desafiante.
Finalmente, Francisco Cervantes, presidente del CCE, subrayó que la industria deberá fortalecer su contenido nacional y diversificar proveedores para reducir la vulnerabilidad ante decisiones comerciales externas. “México tiene la capacidad y el talento para adaptarse y mantener su liderazgo en la manufactura de vehículos pesados”, afirmó.