Por Redacción Contra Réplica

Encapuchados toman la Preparatoria 8 de la UNAM tras denuncias de agresión a estudiante

La ocupación se da en medio de un ambiente de tensión y recientes incidentes de seguridad en distintas sedes universitarias.

La mañana del miércoles 8 de octubre, un grupo de jóvenes encapuchados tomó las instalaciones de la Escuela Nacional Preparatoria número 8 “Miguel E. Schulz” de la UNAM, en protesta por presuntas agresiones cometidas contra un alumno durante una manifestación en apoyo al pueblo palestino, celebrada el día anterior.

De acuerdo con reportes preliminares, los manifestantes cerraron los accesos principales y colocaron carteles de protesta en las rejas del plantel, lo que impidió la entrada a alumnos y personal académico. Padres de familia y algunos estudiantes intentaron dialogar con los encapuchados, generando momentos de tensión que fueron difundidos en videos a través de redes sociales.

Hasta el cierre de esta edición, la UNAM no ha emitido un comunicado oficial sobre la suspensión de clases ni sobre la duración de la toma. Sin embargo, fuentes internas señalaron que las actividades académicas fueron suspendidas de manera temporal como medida preventiva.

La toma de la Preparatoria 8 se produce en un contexto de preocupación creciente por la seguridad universitaria. En días recientes, distintos planteles de la UNAM han enfrentado amenazas y hechos violentos. El martes, una amenaza de bomba provocó el desalojo del mismo plantel, mientras que el lunes se reportó un incidente similar en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Estos acontecimientos ocurren a menos de tres semanas del homicidio de un estudiante del CCH Sur, ocurrido el 22 de septiembre, que llevó a la suspensión de clases presenciales en varias facultades. En aquel caso, un alumno atacó con arma blanca a un compañero y a un trabajador del plantel, generando conmoción dentro y fuera de la comunidad universitaria.

Ante este panorama, el rector Leonardo Lomelí Vanegas reiteró su compromiso de reforzar las medidas de seguridad y garantizar la integridad de estudiantes, docentes y trabajadores, mientras la comunidad universitaria exige soluciones duraderas a la violencia que afecta sus espacios.