La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que el incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a las bebidas azucaradas provoque la aparición de un mercado informal, como han advertido algunos sectores empresariales y comerciantes. Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que la medida tiene sustento científico y busca proteger la salud pública.
“Entiendo la preocupación de quienes piensan que podría aumentar la informalidad, pero está demostrado que el consumo excesivo de estas bebidas genera graves daños a la salud”, afirmó.
Sheinbaum explicó que el incremento del IEPS se mantendrá tanto para los refrescos como para los sueros orales, y subrayó que los recursos obtenidos por este impuesto se destinarán a programas de atención y prevención de enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión.
Ante las críticas de pequeños comerciantes que prevén afectaciones por la medida —prevista para entrar en vigor en 2026—, la presidenta fue enfática: “Las bebidas azucaradas se venden en todo el país. Nuestro objetivo no es castigar a nadie, sino reducir su consumo y fomentar alternativas más saludables”.
Respecto a las advertencias sobre un posible crecimiento de la informalidad, Sheinbaum reiteró: “No va a ocurrir, no va a ocurrir.”
Durante la misma conferencia, la mandataria dio a conocer los resultados de una encuesta realizada por ENKOLL, que refleja apoyo mayoritario a la política fiscal. Según los datos, el 54% de los encuestados se mostró de acuerdo con aplicar un impuesto más alto a los refrescos para disminuir su consumo, mientras que el 44% se manifestó en contra.
La encuesta también reveló que la mayoría de las personas reconoce que los refrescos afectan la salud, aunque siguen consumiéndolos por hábito, gusto o facilidad de acceso. Con ello, el gobierno federal reafirma su apuesta por combinar medidas fiscales con campañas educativas para transformar los hábitos alimenticios de la población mexicana.