Cuauhtémoc Blanco volvió a estar en el ojo del huracán, esta vez no por un gol ni una declaración polémica, sino por aparecer en una cancha de pádel durante una sesión de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados. El episodio ocurrió mientras se discutía la Ley General de Aguas, una iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, y desató una ola de críticas dentro y fuera del Congreso.
En pleno debate, Blanco encendió su cámara para registrar su asistencia, pero su entorno delató otra jugada: el eco metálico de raquetazos y el ruido del partido provocaron que el diputado Mario Zamora lo increpara en vivo. “Está jugando pádel, no sabe ni qué está votando”, reclamó el legislador priista. Entre risas y comentarios irónicos de otros diputados, el exgobernador de Morelos optó por apagar su cámara y micrófono, dejando atrás un silencio incómodo y muchas preguntas.
Desde Morena, el coordinador Ricardo Monreal confirmó que el reglamento de la Cámara establece sanciones para quienes incumplen sus deberes legislativos. “Nadie está por encima de sus responsabilidades”, advirtió, al tiempo que exigió a los miembros de su bancada mantener una conducta ejemplar, sobre todo en un contexto donde las sesiones remotas dependen de la confianza y el compromiso individual.
El incidente reabrió el debate sobre la seriedad con que algunos legisladores asumen sus funciones. Mientras la ciudadanía enfrenta temas urgentes como el acceso al agua, un diputado parecía concentrado en otra cancha. La escena, más propia de un partido amistoso que de una sesión parlamentaria, refleja una desconexión que sigue minando la credibilidad del Congreso ante la opinión pública.