Por Redacción Contra Réplica

Paro en la Facultad de Arquitectura de la UNAM persiste por falta de diálogo con autoridades

Estudiantes mantienen la suspensión de actividades al señalar que la dirección no ha cumplido con compromisos de entrega ni ha establecido mesas de diálogo.

El paro en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) continúa, luego de que estudiantes aseguraran que la administración del plantel no ha mostrado disposición para dialogar en condiciones de igualdad. La dirección afirma haber respondido al pliego petitorio presentado por la asamblea estudiantil, pero los representantes de los alumnos rechazan la versión, argumentando que no se entregó formalmente ninguna respuesta y que no hubo un compromiso serio para entablar conversaciones.

La falta de cumplimiento con acuerdos previos ha generado que no exista una fecha definida para reanudar las mesas de diálogo. Los estudiantes denuncian que, aunque se había pactado la entrega de las instalaciones por parte de la dirección el pasado lunes, la directora del plantel no acudió y no se concretó la liberación de los espacios, lo que mantiene la suspensión de clases y actividades académicas.

En paralelo, otras facultades de la UNAM también han presentado demandas que buscan cambios estructurales y administrativos. Tal es el caso de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde se entregó un pliego con 13 puntos principales, cada uno con más de cinco subtemas, que incluyen seguridad dentro del campus, mayor transparencia en las normativas internas, actualización de planes de estudio, modificaciones en los procesos de titulación, protocolos ante casos de desaparición y garantía de derechos de salud sexual.

El paro en Arquitectura refleja un descontento generalizado entre los estudiantes, quienes insisten en que las autoridades deben asumir un papel activo y respetuoso para atender las demandas de la comunidad. Hasta el momento, no se ha establecido un canal formal de comunicación que permita avanzar hacia soluciones concretas y se mantiene la incertidumbre sobre cuándo podría finalizar la suspensión de actividades.

La situación evidencia la tensión existente entre la administración y el alumnado, así como la urgencia de establecer mecanismos de diálogo efectivos que permitan atender de manera transparente y responsable las solicitudes de los estudiantes, evitando la prolongación del conflicto y garantizando la normalidad académica.