Por Redacción Contra Réplica

Agricultores de Sinaloa y otras entidades mantienen bloqueos carreteros y advierten toma de aduanas

Productores exigen 7 mil 200 pesos por tonelada de maíz y rechazan el apoyo federal de 6 mil 50 pesos, mientras algunas entidades liberan parcialmente carreteras.

A pesar del acuerdo alcanzado entre autoridades federales y agricultores del Bajío para aumentar el precio de la tonelada de maíz en 950 pesos, los productores de Sinaloa, encabezados por Baltazar Váldez, presidente de Campesinos Unidos de Sinaloa, rechazaron la oferta y aseguraron que mantendrán los bloqueos hasta ser escuchados. Además, advirtieron que podrían tomar las aduanas a partir del miércoles 5 de noviembre.

“El precio justo del maíz debe ser de 7 mil 200 pesos para que los productores puedan tener un margen adecuado de ganancia; nuestra postura es firme y no aceptaremos menos”, declaró Váldez en entrevista para “A las nueve en Uno”.

Mientras tanto, en Jalisco y Guanajuato, los bloqueos comenzaron a ceder. En Jalisco, los agricultores levantaron los plantones tras acordar con la federación un incremento parcial al precio del grano. En Guanajuato, se desbloquearon varias autopistas y carreteras, aunque algunos puntos aún permanecen cerrados o con presencia de manifestantes, según reportó la Secretaría de Seguridad y Paz del estado.

En otras regiones del país, la situación se mantiene tensa. Productores de Morelos continúan bloqueando la Autopista Siglo XXI, a la altura de Amilcingo, en Temoac, mientras que en Oaxaca, agricultores de maíz y sorgo mantienen cerrado el tránsito en la carretera Panamericana, afectando la comunicación entre la zona del Istmo y Chiapas.

Las autoridades federales ofrecen 6 mil 50 pesos por tonelada de maíz, cifra que los campesinos consideran insuficiente frente a los 7 mil 200 pesos que solicitan. Las negociaciones continúan en la Ciudad de México, mientras los productores advierten que podrían intensificar sus acciones, incluyendo la quema de vehículos o la apertura de zanjas en las carreteras, si sus demandas no son atendidas.

La compleja movilización afecta tanto a transporte de carga como a automovilistas particulares, evidenciando la tensión creciente entre agricultores y el gobierno federal por el precio del maíz y la política de apoyo al campo.