Lupillo Rivera continúa acaparando la atención del público con su libro “Tragos Amargos”, donde comparte episodios de su vida personal, incluyendo su breve pero intensa relación con Belinda. Entre las revelaciones más comentadas está la forma en que la cantante conquistó al llamado “Toro del Corrido”: con desayunos preparados personalmente.
Según relata Rivera, durante su noviazgo Belinda se encargaba de atenderlo de manera directa, supervisando incluso al personal de su hogar para que no interfiriera. “Una vez se me acercó una de las empleadas y me preguntó si quería algo para desayunar. Beli la detuvo y dijo: ‘Tienen estrictamente prohibido darle cualquier cosa a él. Lo que él pida, yo personalmente se lo voy a traer’. Luego me preparó huevos a la mexicana, pollo, café, tortillas, fruta y jugo de naranja”, escribió el cantante. Esta anécdota refleja la cercanía y los gestos de cuidado que, según Rivera, marcaron la relación.
No obstante, el romance terminó en medio de controversias. Lupillo narra en su obra que descubrió cierta infidelidad, documentada por medios que captaron a Belinda de la mano de otro hombre en un avión. “Muy a mi pesar, llegó el día en que me di cuenta que con Belinda no había seguridad. Fue el principio del fin de una bonita historia de amor de los dos”, señala Rivera en su libro.
A pesar del final, el cantante aclara que su relación no fue motivada por interés económico. “Es absurdo suponer que una mujer como Belinda solo se relaciona por dinero. Fue una buena relación”, comenta, recordando los momentos felices que compartieron y la conexión que lograron en el tiempo que estuvieron juntos.
Con estas confesiones, Lupillo Rivera vuelve a generar debate sobre la exposición de la vida privada de los artistas, mostrando que incluso gestos cotidianos como un desayuno pueden convertirse en memorias significativas dentro de una relación, aunque el desenlace esté marcado por la desconfianza y la polémica.