El rugido metálico de una explosión rompió la rutina de los trabajadores del Centro de Procesos y Transporte Atasta, en Campeche. Una tubería de 36 pulgadas, ubicada en la zona de playa del complejo, registró una fuga de gas tras un estallido que obligó a evacuar de inmediato a decenas de empleados de Petróleos Mexicanos (Pemex). El temor no fue menor: se reportó la posible presencia de gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno, altamente peligroso para la salud.
De acuerdo con los primeros reportes, el siniestro se originó en el área de arribo de plataformas, lo que llevó a la activación del protocolo de emergencia. En cuestión de minutos, elementos de Pemex, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, la Policía Estatal y la Policía Municipal acordonaron el sitio y coordinaron la salida del personal, mientras los equipos técnicos intentaban controlar la presión del ducto afectado.
“Se bajó la presión, sonó la alarma y se cerraron las válvulas de emergencia… fue horrible, como si temblara”, relató un trabajador del complejo, aún con el impacto fresco del momento. Su testimonio refleja el miedo que se vivió entre los empleados ante la incertidumbre sobre la magnitud del daño.
Pemex confirmó que, hasta ahora, no se reportan personas lesionadas, aunque el daño estructural y operativo será evaluado por peritos antes de reanudar actividades. La empresa estatal activó su Plan de Respuesta a Emergencias (PRE) para garantizar la seguridad en la zona y evitar un nuevo episodio que reavive los fantasmas de los accidentes industriales en el Golfo.