Por Redacción Contra Réplica

Diputada denuncia a Cuauhtémoc Blanco por lanzarle un beso en plena sesión de San Lázaro

Martha Aracely Cruz acusó al legislador de incurrir en violencia simbólica; el Comité de Ética analizará la queja para determinar posibles sanciones.

La Cámara de Diputados enfrenta una nueva polémica luego de que la legisladora Martha Aracely Cruz Jiménez, del Partido del Trabajo, denunciara públicamente al diputado Cuauhtémoc Blanco por presunto acoso, luego de que el exfutbolista le lanzara un beso durante una sesión ordinaria. El hecho ocurrió en el marco de los posicionamientos por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

De acuerdo con el relato de Cruz Jiménez, el gesto no fue casual ni inofensivo, sino una forma de violencia simbólica y sexual que buscó desacreditarla mientras ella exigía que Blanco abandonara el pleno. La diputada afirmó que este tipo de conductas no deben normalizarse en espacios institucionales, especialmente cuando se discuten temas relacionados con la protección de los derechos de las mujeres.

Durante su intervención del miércoles, la legisladora sostuvo que el beso simulado pretendió ridiculizarla y recordarle que la presencia de las mujeres en la política aún enfrenta resistencias dentro de las mismas estructuras del poder. Exigió una respuesta firme por parte del Congreso y demandó que el caso siente un precedente para evitar nuevas agresiones.

La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, confirmó que la denuncia será enviada al Comité de Ética de la Cámara de Diputados, órgano encargado de revisar la conducta parlamentaria y determinar posibles sanciones. La legisladora señaló que el procedimiento se llevará a cabo conforme a la normativa vigente.

Cuauhtémoc Blanco respondió mediante un comunicado en el que negó haber actuado con intención ofensiva. Aseguró que el gesto fue un acto aislado y rechazó que pudiera interpretarse como violencia. También pidió evitar provocaciones y descalificaciones personales dentro del debate legislativo, al considerar que estas no contribuyen al fortalecimiento del diálogo democrático.

El caso ha reavivado la discusión sobre la violencia simbólica dentro de los espacios políticos y la urgencia de fortalecer mecanismos que garanticen respeto y equidad en el ejercicio público.