La muerte de un migrante mexicano dentro de un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el estado de Georgia abrió un nuevo frente diplomático entre México y Estados Unidos. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que solicitó a las autoridades estadounidenses una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento, registrado el 14 de enero en una instalación de detención migratoria.
De acuerdo con la Cancillería, el Consulado de México en Atlanta fue notificado del deceso y de inmediato estableció contacto con familiares del connacional para brindar acompañamiento, asesoría legal y apoyo en los trámites necesarios. La SRE subrayó que el mexicano se encontraba bajo custodia migratoria, lo que obliga a las autoridades estadounidenses a esclarecer responsabilidades y garantizar que se respetaron sus derechos.
El Gobierno de México reiteró que dará seguimiento puntual al caso y mantendrá comunicación con las instancias correspondientes para conocer los resultados oficiales de la investigación. Además, enfatizó que la protección de los connacionales en el exterior es una prioridad, particularmente en contextos de detención donde la vulnerabilidad es mayor.
Este fallecimiento se suma a una serie de casos que han generado preocupación por las condiciones en centros de detención migratoria en Estados Unidos. Para México, el esclarecimiento no solo es una exigencia diplomática, sino también un llamado a reforzar la vigilancia internacional sobre el trato a las personas migrantes y el respeto a los derechos humanos en estos espacios.