En el marco de la conmemoración del 109 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de 1917, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, emitió un mensaje enfático en defensa de la soberanía nacional, al asegurar que el país no se someterá a presiones externas ni renunciará a sus principios históricos.
Durante la ceremonia oficial, la Mandataria federal destacó que México es una nación libre, construida a partir de luchas sociales que dieron origen a derechos y libertades fundamentales, por lo que rechazó cualquier intento de regresar a esquemas de dominación, privilegios o corrupción. Subrayó que la Constitución sigue siendo el pilar que garantiza la justicia social, la democracia y la autodeterminación del pueblo mexicano.
Sheinbaum señaló que recordar la historia nacional no es un acto simbólico, sino una responsabilidad colectiva para reafirmar el rumbo del país. En ese sentido, sostuvo que México no volverá a ser colonia ni protectorado de ninguna potencia, ni permitirá la entrega de sus recursos naturales, al considerarlos patrimonio estratégico de la nación y base del bienestar social.
La Presidenta reiteró que la defensa de la soberanía no recae únicamente en el gobierno, sino en la participación consciente de la ciudadanía, que debe mantenerse vigilante y comprometida con los valores democráticos. Afirmó que cuidar la patria implica fortalecer las instituciones, respetar el Estado de derecho y trabajar de manera permanente por la igualdad y la justicia social.
En su mensaje, destacó que el país no puede entenderse sin la fuerza de su pueblo, al que describió como trabajador, solidario y valiente, protagonista de las transformaciones históricas que han marcado a México. Añadió que esa identidad colectiva ha permitido resistir intentos de sometimiento y ha impulsado una constante lucha por la independencia y la soberanía.
Finalmente, Sheinbaum llamó a honrar el legado de quienes dieron su vida por un país más justo, haciendo realidad los principios constitucionales en la vida cotidiana. Señaló que el compromiso con la democracia verdadera, aquella que representa la voluntad popular, es el camino para consolidar un México libre, soberano y con justicia social, acorde al espíritu de la Constitución de 1917.