Tequila, Jalisco, atraviesa un momento clave en su vida pública. En medio de un clima de tensión política, el gobierno municipal quedó en manos de Lorena Marisol Rodríguez Rivera, quien asumió como presidenta municipal interina tras la detención del alcalde Diego Rivera Navarro, investigado por presuntos actos de corrupción.
La designación se concretó durante una sesión extraordinaria de cabildo realizada la noche del 8 de febrero, donde la votación reflejó la división interna del Ayuntamiento: seis votos a favor, tres en contra y una abstención. Aun así, la mayoría fue suficiente para dar paso a una transición que busca evitar la parálisis administrativa del municipio.
Rodríguez Rivera llega al cargo desde el interior del propio gobierno local. Antes de asumir la presidencia interina, se desempeñaba como regidora y encabezaba comisiones vinculadas a la participación ciudadana, la salud pública y el combate a las adicciones, áreas sensibles para una comunidad que ahora demanda estabilidad y atención inmediata.
El relevo ocurre en un contexto complejo, marcado por la judicialización del poder municipal y la necesidad de recomponer la confianza pública. La nueva alcaldesa interina tomó protesta con un mensaje enfocado en la unidad y la gobernabilidad, en un periodo que será observado de cerca por una ciudadanía que espera claridad, orden y respuestas concretas ante la crisis política que sacudió al municipio.