Mientras el invierno se despide con mañanas frías y tardes templadas, San Luis Potosí suma una semana más sin registrar nuevos contagios de COVID-19. Del 20 al 26 de febrero, el estado se mantuvo sin variaciones en su estadística acumulada, que permanece en 253 mil 960 casos desde el inicio de la pandemia. Un respiro epidemiológico que, sin embargo, no significa el fin de las precauciones.
De acuerdo con el reporte del Comité Estatal para la Seguridad en Salud, tampoco se reportan personas hospitalizadas ni nuevas defunciones asociadas al virus. La cifra de fallecimientos se mantiene en 7 mil 744, un dato que recuerda el impacto que dejó la emergencia sanitaria y que hoy se observa con la distancia que dan los números estables.
Pero el panorama respiratorio no está completamente en calma. En la última semana se confirmaron 29 nuevos casos de influenza estacional, para un acumulado de 121 desde octubre. Además, el Virus Sincitial Respiratorio sumó cuatro diagnósticos recientes, alcanzando 46 en lo que va de la temporada invernal. Son padecimientos propios de esta época que suelen repuntar cuando las temperaturas cambian de forma brusca.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias insisten en medidas básicas que aprendimos en los años más duros: lavado frecuente de manos, uso de cubrebocas ante síntomas, evitar la automedicación y practicar la llamada etiqueta respiratoria al toser o estornudar. También recomiendan abrigarse ante descensos térmicos, mantener una dieta equilibrada rica en vitamina C e hidratarse adecuadamente. La pandemia podrá estar bajo control, pero la cultura de la prevención sigue siendo la mejor aliada colectiva.