La madrugada del martes 3 de marzo no será una más en el calendario astronómico. Durante cinco horas y 39 minutos, la Luna se transformará lentamente hasta teñirse de rojo en un eclipse total visible desde México. El fenómeno comenzará a las 02:45 y concluirá a las 08:23 horas, tiempo del centro del país, ofreciendo un espectáculo que combinará ciencia, paciencia y un poco de desvelo.
El proceso arrancará con la fase penumbral a las 02:44, cuando el satélite natural empiece a internarse en la sombra exterior de la Tierra. El cambio será apenas perceptible al inicio. A las 03:50 horas iniciará la fase parcial: la umbra terrestre avanzará sobre el disco lunar y el brillo habitual dará paso a tonos marrones que anticipan el momento más esperado.
La llamada “Luna de sangre” aparecerá a las 05:04 horas, cuando el eclipse alcance su fase total. Durante 58 minutos la Luna quedará completamente sumergida en la sombra de la Tierra, con su punto máximo a las 05:33. El color rojizo se explica por la dispersión de Rayleigh, un fenómeno físico que filtra la luz azul en la atmósfera y permite que predominen las longitudes de onda rojas, las mismas que bañan de cobre la superficie lunar.
A partir de las 06:02 horas comenzará el retiro de la sombra, dejando ver una franja plateada que irá creciendo hasta que la umbra desaparezca a las 07:17. Las etapas finales del eclipse no serán visibles en México, pues coincidirán con la salida del Sol. Para apreciarlo no se requieren filtros ni equipo especializado, aunque binoculares o telescopio pueden realzar los matices. Lo esencial será buscar un sitio oscuro y permitir que la madrugada haga su parte: un recordatorio de que, incluso en la rutina urbana, el cielo aún guarda escenas capaces de detener el tiempo.