Entre calles angostas y semáforos que duran muy poco, la congestión vial es una consecuencia del abandono en avenidas altamente transitadas, cuyas reparaciones conllevan demasiado tiempo. Cerca de dos puntos importantes como la Plaza El Dorado y la Universidad del Centro de México (UCEM), un enorme bache propicia el desorden vehicular y eleva la probabilidad de accidentes.
En la intersección que colinda con la avenida Prolongación Muñoz y Nereo Rodríguez Barragán -dos de las más transitadas-, el hundimiento de grandes proporciones permaneció abierto durante meses, antes de que las autoridades acudieran a su rescate.
Desde entonces, el peligro de que eventualmente sucediera alguna desgracia era latente, no solo por las pérdidas materiales como una llanta ponchada, sino por el riesgo de que ocurriera un choque al intentar evadir el socavón.
Actualmente, aunque el área aparece acordonada y recibe mantenimiento, la obra excedió su tiempo de entrega con más de dos semanas, desde que iniciaron los trabajos. Lo que ha provocado que en las horas pico de tráfico -entre las 14:00 y 17:00-, hacia el poniente de la ciudad, el congestionamiento aumente y genere discordia entre los conductores.
La tensión crece además con la presión del tiempo que alcanza a los semáforos en tres sentidos de circulación, ya que la luz verde se conserva durante breves momentos.
Sin embargo, dicha vialidad no es la única que avanza en decadencia de su infraestructura, en el mismo cuadro, hacia la calle Emiliano Zapata, una alcantarilla y recolector pluvial están a punto de desplomarse en la esquina con Mariano Otero.
En ambas fallas, la falta de atención de las autoridades capitalinas colapsó dos enlaces importantes para el traslado. Mientras tanto, la posibilidad de un siniestro por imprudencia o altercados es cada vez más una probabilidad y en ella, los potosinos y el patrimonio pierden.