Con el propósito de reforzar la atención a la salud mental entre la comunidad estudiantil, la diputada Sara Rocha Medina presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Educación del Estado para que las instituciones de educación superior dispongan de personal especializado y una estructura organizacional enfocada en la prevención, atención y seguimiento de problemas relacionados con el bienestar emocional de las y los jóvenes.
La propuesta busca que universidades e institutos de nivel superior incorporen áreas específicas encargadas de brindar orientación psicológica, detectar oportunamente factores de riesgo y canalizar a las y los estudiantes que requieran atención profesional. La legisladora señaló que atender este tipo de padecimientos desde etapas tempranas puede evitar que los problemas emocionales se agraven y afecten el desarrollo académico, personal y social de quienes cursan una carrera universitaria.
Sara Rocha Medina explicó que el incremento de trastornos como la ansiedad y la depresión representa un desafío para las instituciones educativas, por lo que consideró indispensable fortalecer las políticas públicas orientadas a la salud mental. Indicó que, de acuerdo con diversos estudios, estos padecimientos se han convertido en una de las principales causas de discapacidad y afectan cada vez a un mayor número de personas, especialmente entre la población joven.
La diputada destacó que el ingreso a la educación superior implica importantes retos para las y los estudiantes, quienes además de enfrentar mayores exigencias académicas, en muchos casos deben combinar sus estudios con actividades laborales para solventar gastos escolares y personales. Esta carga de responsabilidades, señaló, puede generar altos niveles de estrés, agotamiento emocional y otros problemas que impactan su rendimiento y calidad de vida.
En ese sentido, la iniciativa propone que las instituciones educativas cuenten con mecanismos permanentes de prevención, orientación y acompañamiento, mediante equipos multidisciplinarios capaces de identificar señales de alerta y ofrecer atención oportuna. Asimismo, plantea que exista coordinación con instancias especializadas cuando los casos requieran tratamiento profesional.
La legisladora subrayó que promover la salud mental en las universidades no solo contribuye al bienestar de las y los estudiantes, sino que también favorece la permanencia escolar, reduce la deserción y fortalece el desarrollo integral de las nuevas generaciones. La iniciativa será analizada por las comisiones legislativas correspondientes, donde se evaluará su viabilidad para incorporarla al marco jurídico estatal y fortalecer la atención psicológica dentro de las instituciones de educación superior.