El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a intensificar su discurso hacia el Kremlin al anunciar este lunes que otorgará un nuevo plazo de 10 a 12 días al mandatario ruso Vladimir Putin para detener el conflicto armado en Ucrania.
“Vamos a fijar un nuevo límite. Ya no hay motivo para esperar más, no estamos viendo avances reales”, declaró el mandatario en rueda de prensa, refiriéndose al estancamiento del proceso de paz entre ambas naciones. Esta nueva advertencia sustituye a un plazo previo de 50 días que Trump había marcado el pasado 14 de julio.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha repetido su compromiso de resolver el conflicto que ya supera los tres años y medio. Incluso ha asegurado que, de contar con la cooperación necesaria, podría terminar la guerra “en 24 horas”.
El presidente también ha amenazado con imponer nuevas sanciones económicas contra Rusia y contra los países que continúan adquiriendo bienes exportados por Moscú, si no se alcanza un acuerdo diplomático antes del inicio de septiembre.
Sin embargo, su postura ha generado controversia, ya que, aunque se ha mostrado impaciente con Putin, no ha materializado acciones contundentes más allá del discurso. Trump ha recordado en diversas ocasiones la “relación constructiva” que mantuvo con el líder ruso durante su primer mandato.
Además, su tono crítico también ha alcanzado al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, por lo que su estrategia ha sido interpretada por analistas como ambivalente: un llamado a la paz acompañado de presiones, pero sin ruptura abierta con Moscú.
A medida que el conflicto se prolonga y las tensiones internacionales crecen, Trump insiste en presentarse como la figura clave capaz de restablecer la estabilidad en Europa del Este. Ahora, con el reloj en marcha, queda por ver si Putin responderá al ultimátum.