La Franja de Gaza es hoy un territorio sumido en la oscuridad. Desde que inició la guerra entre Israel y Hamás el 7 de octubre de 2023, la electricidad prácticamente desapareció del enclave palestino. Imágenes satelitales analizadas por AFP a través del proyecto Black Marble de la NASA muestran que la luminosidad nocturna cayó hasta siete veces respecto a los niveles previos al conflicto, y en la Ciudad de Gaza es incluso 16 veces menor.
Antes de la guerra, Gaza recibía en promedio 12 horas de electricidad al día. Sin embargo, tras el anuncio de “asedio completo” por parte del entonces ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, el suministro de energía, agua y gas fue interrumpido. Dos días después, la única central eléctrica dejó de funcionar por falta de combustible. Desde entonces, el enclave vive sin suministro eléctrico regular, dependiendo apenas de generadores en algunos hospitales.
Los datos revelan que la iluminación de Gaza cayó de forma abrupta entre el 10 y 11 de octubre de 2023. Hoy, muchas zonas pobladas presentan una radiación luminosa comparable con regiones desérticas como la península del Sinaí. Solo el hospital europeo de Jan Yunis mantiene cierta visibilidad nocturna, gracias a su generador. El corredor de Filadelfia, controlado por el ejército israelí, y el paso de Kerem Shalom, por donde entra ayuda humanitaria, son las únicas zonas con mayor luminosidad que antes de la guerra.
El conflicto ha cobrado más de 60,000 vidas palestinas, según el Ministerio de Salud de Gaza, y ha dejado a millones sin servicios básicos. Mientras tanto, el apagón de Gaza continúa siendo una cruda evidencia visible desde el espacio.