En la comunidad de Pardo, el cambio comenzó a sentirse desde el primer día en que las calles dejaron de ser un obstáculo. La inauguración de las vialidades Carranza, Benito Juárez y Pardo transformó una zona donde por años el tránsito peatonal y vehicular se volvía peligroso durante la temporada de lluvias, afectando de manera directa la rutina de decenas de familias.
Para habitantes como Mónica Maya Torres, la diferencia es evidente. Recordó que antes las inundaciones eran constantes y los estudiantes debían sortear charcos y zonas oscuras para llegar a la escuela. Hoy, dijo, la movilidad es más segura, las calles están iluminadas y el riesgo de accidentes prácticamente desapareció.
El impacto también se refleja en la percepción del entorno. Juanita Amaya explicó que el lodazal hacía imposible caminar sin temor a una caída y que las viviendas perdían valor por el mal estado de las calles. Con las obras concluidas, señaló, las casas lucen mejor, la plusvalía aumenta y la comunidad recupera tranquilidad.
María Guadalupe Méndez y Consuelo Anguiano coincidieron en que la pavimentación no solo beneficia a Pardo, sino que mejora la conexión con localidades cercanas como La Boquilla. Para ellas, las nuevas calles representan algo más que concreto: son una mejora real en la seguridad, la movilidad y la dignidad cotidiana de las familias de Villa de Reyes.