En Ciudad Valles, la transformación dejó de ser promesa y empezó a sentirse en la calle. La rehabilitación con concreto hidráulico del Camino a Santa Rosa no solo mejoró la circulación, también resolvió un problema histórico: el lodo y los encharcamientos que por décadas aislaron a varias colonias cada temporada de lluvias. Vecinas y vecinos coinciden en que la obra devolvió seguridad y conectividad a una zona clave de la ciudad.
Para habitantes como Marcelo Infante y Aurelia Díaz, el impacto va más allá del pavimento. La intervención beneficia a colonias como Santa Rosa, Praderas, Villas del Sol y La Diana, y se suma a otros apoyos sociales que han llegado a la región, desde becas alimentarias hasta programas dirigidos a madres solteras. “Antes no se podía pasar; hoy la calle ya no es un obstáculo”, relatan.
Elizabeth Nava, con casi tres décadas viviendo en la zona, subraya un punto que se repite entre los testimonios: la calidad de los materiales. Asegura que el concreto utilizado está al nivel de grandes ciudades y que, por primera vez, la Huasteca es prioridad en obras de fondo. Esa percepción refuerza la idea de una inversión que busca durar, no solo lucir.
En paralelo, el programa de salud “Visitando corazones” comenzó a tocar puertas. Integrantes de las brigadas, como Teresa Pineda y Antonio Torres, destacan el valor social de llevar atención médica directamente a los hogares, especialmente a quienes tienen dificultades para trasladarse. La combinación de infraestructura y salud, coinciden, empieza a redefinir la relación entre gobierno y comunidad en Ciudad Valles.