Por Redacción Contra Réplica

Cuestionan manejo de recursos en la UniTienda de la UASLP por gastos sin justificar

La comunidad universitaria demanda transparencia y una revisión a fondo de los mecanismos de control interno.

La operación de la UniTienda de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) se encuentra bajo el escrutinio de la comunidad universitaria, luego de que documentos oficiales y testimonios de personal en activo y jubilado revelaran decisiones administrativas poco claras y patrones de gasto atípicos, particularmente relacionados con la compra de ropa interior y prendas deportivas.

La información forma parte de una investigación periodística sustentada en datos obtenidos de plataformas oficiales de transparencia y en testimonios de trabajadores que solicitaron el anonimato por temor a represalias. Los hallazgos han detonado cuestionamientos sobre la eficacia de los mecanismos de control interno y la congruencia entre el discurso institucional de transparencia y la práctica administrativa.

Uno de los episodios más señalados corresponde a la facturación de ropa íntima, fajas y tops deportivos, que entre 2022 y 2024 alcanzó un monto aproximado de 2.4 millones de pesos, cifra significativamente superior a la registrada en años previos. De acuerdo con los registros, en 2021 la facturación por estos conceptos fue inferior a 50 mil pesos, mientras que durante el periodo referido se observó un incremento sostenido y sin explicación pública detallada.

Estos movimientos ocurrieron durante la gestión de Marco Antonio Aranda Martínez como gerente de la UniTienda, cargo que asumió en enero de 2022 tras haberse desempeñado como secretario general de la UASLP. Su nombramiento, así como el nivel salarial y las prestaciones asociadas, también han sido objeto de críticas dentro de la comunidad universitaria.

Además del incremento en la facturación, personal de la tienda señaló que parte de la mercancía presuntamente no ingresó al almacén, lo que abre interrogantes sobre la correcta aplicación de los recursos y la supervisión de proveedores. A ello se suman señalamientos sobre revisiones internas deficientes y la ausencia de auditorías externas que permitan esclarecer el destino de los fondos.

Tras la salida de Aranda Martínez en abril de 2025, la facturación a la proveedora de ropa íntima disminuyó de manera abrupta, de acuerdo con los registros públicos. Posteriormente, en julio de ese mismo año, el exfuncionario accedió a una jubilación que fue ampliamente cuestionada, al considerar que no cumplía con los requisitos establecidos para recibirla bajo el último cargo desempeñado.

Para distintos sectores universitarios, este caso refleja problemas estructurales en la administración de recursos públicos dentro de la institución. Más allá de una tienda, advierten, está en juego la credibilidad de la UASLP y la obligación de rendir cuentas claras a estudiantes, trabajadores y a la sociedad que la financia.