Un caso confirmado de rabia paralítica bovina en el ejido Progreso, municipio de Rioverde, encendió las alertas sanitarias en San Luis Potosí, movilizando a las autoridades del sector agropecuario para contener la enfermedad y evitar nuevos contagios en la región. El hallazgo generó preocupación entre los productores locales debido al riesgo de dispersión del virus en comunidades ganaderas cercanas.
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (Sedarh), en coordinación con la Unión Ganadera Regional, desplegó un operativo emergente que incluye la aplicación inicial de dos mil dosis de vacuna antirrábica para inmunizar bovinos, equinos, caprinos y ovinos en los alrededores del foco de infección. Estas acciones forman parte de un plan integral para salvaguardar la producción pecuaria y prevenir afectaciones económicas.
El cerco sanitario también se amplió hacia los municipios de Villa Juárez y Guadalcázar, donde se distribuirán otras dos mil dosis de refuerzo. El objetivo es frenar la propagación del virus a través de especies silvestres, principalmente murciélagos hematófagos, que son los principales transmisores del virus en el ganado.
La Dirección de Sanidad Animal y el Comité Estatal para el Fomento y Protección Pecuaria encabezan las tareas de campo, que incluyen monitoreo epidemiológico, vigilancia de fauna silvestre y comunicación directa con ganaderos para la detección temprana de casos sospechosos. Se exhortó a los productores a mantener sus animales vacunados y a reportar cualquier ejemplar que presente síntomas como parálisis, pérdida de coordinación o comportamiento inusual.
La rabia bovina, causada por el virus del género Lyssavirus, afecta el sistema nervioso de los animales y puede transmitirse al ser humano mediante mordeduras o contacto con saliva infectada. Por su gravedad, las autoridades recomendaron a la población evitar el contacto con animales enfermos y acudir de inmediato a los servicios de salud ante cualquier exposición de riesgo.