Las principales agencias espaciales internacionales han alertado sobre un incremento en la actividad solar que podría afectar las comunicaciones, la navegación GPS y el funcionamiento de satélites en órbita terrestre. El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la NOAA confirmó que desde finales de marzo se han registrado fuertes llamaradas, entre ellas una de clase X1.1 —la más intensa de la escala— emitida por la región activa AR4046, la cual permanece orientada hacia la Tierra.
Estas emisiones incluyen eyecciones de masa coronal (CME) que, al alcanzar la magnetosfera terrestre, pueden desencadenar tormentas geomagnéticas capaces de alterar redes eléctricas, dañar transformadores, distorsionar señales de radio y causar fallas temporales en servicios como telecomunicaciones y banca electrónica. Incluso los vuelos comerciales que atraviesan las regiones polares podrían verse afectados, según alertó la FAA de Estados Unidos, debido a la alteración en las comunicaciones de alta frecuencia (HF).
Expertos del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) explicaron que el Sol atraviesa su fase de “máximo solar”, un ciclo de 11 años que incrementa la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. De acuerdo con modelos del SWPC, existe un 25% de probabilidad de que nuevas erupciones solares de clase X ocurran hasta el 5 de abril, con la posibilidad de que sus efectos se extiendan por varios días más dependiendo de la velocidad y dirección de las CME.
La Agencia Espacial Europea (ESA) advirtió que este tipo de tormentas puede dañar componentes electrónicos de satélites y modificar su órbita por el aumento de la densidad atmosférica, lo que eleva el riesgo de colisiones y obliga a maniobras correctivas. Por ello, se han activado protocolos internacionales de monitoreo desde satélites especializados como SOHO, STEREO y DSCOVR, así como sistemas de alerta temprana que permiten anticipar impactos y aplicar medidas preventivas.
Aunque hasta el momento no se han reportado daños de gran magnitud, las autoridades científicas llaman a mantener la vigilancia ante el riesgo de que otras regiones solares aún más inestables se orienten hacia la Tierra en los próximos días. La coordinación entre agencias espaciales, operadores de telecomunicaciones, sistemas eléctricos y aviación comercial será crucial para mitigar el impacto de una posible tormenta solar de gran escala.